Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina CTA-T : ATE CAPITAL

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Ejemplo de ello es la reciente designación de Adriana Baravalle como secretaria de Ciencia, Innovación y Tecnología, quien ostenta un currículum turbio en cuanto a trayectoria, formación y experiencia, tal como lo acaba de denunciar la revista Noticias:
Por un lado, están los becarios y becarias del CONICET: jóvenes investigadores en formación que atravesaron carreras universitarias, posgrados, maestrías y doctorados, que desarrollaron proyectos de investigación, publicaron trabajos científicos en revistas con referato, expusieron sus trabajos en congresos nacionales e internacionales y construyeron conocimientos en áreas estratégicas para el país dedicando años a formarse con la expectativa de poder continuar una carrera científica. Nuestras compañeras y compañeros no son, por ello, seres extraordinarios ni de fuera del planeta.
La mayoría son madres y padres de hijas e hijos pequeños, que deben alimentarlos, llevarlos a la escuela y hacer lo que cualquier mortal hace en familia. ¿Dónde radica la diferencia? En que en promedio han dedicado diez años de sus jóvenes vidas a prepararse para ser científicas y científicos, sometidos a todo tipo de exámenes y evaluaciones, y recibiendo a cambio un ingreso mensual que, con el correr del ajuste y el corte de la motosierra, se ha convertido en un insulto a la condición humana.
Por otro lado, aparecen designaciones políticas como las de Adriana Baravalle justo en el momento en que nuestras compañeras y compañeros quedan afuera del CONICET y, curiosamente, cuando el gobierno de Milei se encuentra operando la abrupta transformación del Estado nacional en un Estado neocolonial.
El turbio perfil académico de esta nueva funcionaria la sitúa justo en la interfase del Estado en transición con la veloz irrupción de megacapitales depredadores.
La empresa Palantir, de Peter Thiel, y la polaca Green Capital, son ejemplos claros.
Ambas están interesadas en desarrollar grandes bases de datos para la IA en la Patagonia, dadas las ventajas de la provisión de agua, energía eólica y solar y latifundios improductivos.
La polaca, con su proyecto AtlasGigaHub, alquilará 130.000 hectáreas, a 14 terratenientes, durante 60 años, al sur de Trelew, con una inversión inicial de 3.000 a 5.000 millones de dólares, para desarrollar su megabase de datos. Trelew queda cerca de Tierra del Fuego, donde acaba de instalarse un consulado israelí que «administrará» los vínculos del Estado genocida del pueblo palestino con la petrolera que operará en la plataforma de Malvinas y que tiene estimada una reserva de petróleo equivalente a un cuarto de Vaca Muerta.
Baravalle fue puesta en Innovación para certificar «científicamente» estos emprendimientos neocoloniales y por ende su currículum, a despecho de los que se les exige a nuestras becarias y becarios postdoctorales para ingresar a la carrera de investigación científica, es lo que menos importa.
Pero a nosotras y nosotros nos importa. Queremos que el Congreso de la Nación obligue al CONICET ha otorgar de inmediato las prórrogas a nuestras compañeras y compañeros. Queremos que se investigue en sede judicial la falsedad ideológica de los diplomas de Baravalle. Queremos, en definitiva, terminar con esta vergüenza a lo que nos somete el gobierno virreinal de mirar de rodillas a quienes vienen a arrasar nuestros recursos naturales, sumirnos en una explotación creciente y degradarnos con una opresión sistemática.
Argentina, 15 de Agosto del 2026
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